lunes, 19 de junio de 2017

Mixtura’17 Conferencia latinoamericana de estudios en cultura y música – Universidad San Francisco de Quito – Cumbayá, Ecuador 8 y 9 de junio de 2017 (¿podrá el rock and roll salvar a la academia?)





         El diseño del programa de Mixtura'17 fue impecable. Sencillo, minimalista y sobre todo de buen gusto.

   Había querido conocer Quito desde que llegué a Ecuador. Entré por Guayaquil e inmediatamente comencé a trabajar como docente e investigador en la Universidad de las Artes. Me habían comentado maravillas de Quito, sobre todo de su arquitectura colonial, de sus centros nocturnos y de su alto nivel y variedad en cuanto a movida cultural se refiere. Así que participar como ponente en Mixtura’ 17 se presentaba como una oportunidad para conocer la ciudad.
Para llegar en transporte público a Cumbayá en donde está la Universidad de San Francisco de Quito, hay que coger en la estación de Rio Coca el autobús que va a Cumbayá. Si no hay tráfico en 15 minutos uno se encuentra en la parada del Centro Comercial San Francisco, se ve a mano izquierda yendo desde Quito. Uno se queda en la parada, cruza la avenida y allí mismo está la entrada principal de la Universidad de San Francisco.
            El congreso de Mixtura ’17, como buen evento de pensamiento artístico, social y cultural, lejos de responder y aclarar dudas generaba muchas preguntas y cuestionamientos. ¿Puede el rock and roll ser útil y salvar a la academia? ¿Cómo se difundirá y se venderá la música en los próximos cinco años? Los derechos de autor, ¿serán una ayuda o un estorbo para la generación de nuevas propuestas? ¿Está viva la música de origen africano en los mass media de la nación?
            Mixtura’17 fue un evento organizado por el decanato de comunicación de la Universidad de San Francisco con sede en Cumbayá, es decir, a las afueras de Quito. En el congreso se dieron cita respetables y destacadas figuras de la producción musical y la comunicación quienes dedicaron su tiempo para disertar sobre la actualidad y el futuro de la música desde los distintos tópicos de la cultura.
En Mixtura’17 se dieron cita la DJ Riobamba Sara Skolnick con su ponencia sobre Creación, identidad y diáspora digital y un taller sobre Identidad, política y música digital. Estuvo también Jez Collins de la Universidad de Birminghan con su ponencia titulada Don´t do it yourself, do it together! En lo personal me impresionó porque este investigador estuvo algunos meses en Caracas estudiando el movimiento del Hip Hop y es un poquito triste enterarse fuera de tu país de las cosas maravillosas que hay. Estuvo presente también el profesor Kembrew McLeod, de la Universidad de Iowa con su ponencia Sampling, Licensing and Freedom of Expression: Surveying and Critiquing the Contemporary Copyright Clearance System, el maravilloso mundo del Copyright y Copyleft.
Dentro de las conferencias pudimos escuchar a Atawallpa Díaz Ricaurte con su presentación sobre Geopolítica de la cultura. Francisco Valdivieso (AKA Fabrikante) nos mostró un mundo extraordinario a través de su propuesta de sonidos orgánicos. La conferencia de Danilo Arroyo fue para mí especialmente reveladora. Su conferencia Experiencia Tsáchila me ha incentivado a estudiar y explorar la música de Santo Domingo de Tsáchila y quizás me lance algunos días para grabar in situ esta música ancestral.
Los conversatorios estuvieron divididos por temáticas. El primer conversatorio fue sonre Tecnología y derechos de propiedad intelectual, dictado por Willy Mena, Edgar Castellanos y Jorge Asanza. El segundo conversatorio fue sobre Música e identidades en transformación, con Lindberg Valencia, Caye Cayejera y Alejandro Mendoza.
El primer día hubo tres mesas simultáneas de ponencias académicas en donde  se tocaron las siguientes líneas de investigación. En la mesa 1: Música, gestión y producción, estuvieron Marcelino Sedano con el tema: “El underground sinestésico: cultura tecno, desindustrialización y performance audiovisual digital”; Vanesa Bonilla con su ponencia “De la industria cultural a las políticas públicas: aproximaciones a la construcción de una política cultural en Ecuador”. Miguel Ángel Armenta López con “Gestión de redes y circuitos para festivales: Del ¡Hazlo tú mismo! Al ¡Hagámoslo juntos!” y por último, Miguel Loor y Juan Pablo Viteri con “Medios, gestión e investigación de música independiente”. Esta mesa prometía y creo que fue una en la que hubo mayor cantidad de asistentes. Lo malo de mesas simultáneas es que aparece el fenómeno económico de ‘costo de oportunidad’, es decir, si vas a un evento, te pierdes del otro y hay que tomar la decisión adecuada según tus gustos e intereses. La mesa 3 fue de Música e identidades en transformación (hablaré de la Mesa 2 más adelante pues en ella yo estaba metido con mis mujeres tropicales). En la mesa 3 participó Laura Mercedes Martínez Salcedo con “El canto como una práctica de memoria y reproducción de la vida cotidiana campesina en Las Pavas. Colombia”; Inkarri Kowii con “La música como escenario de los cambios culturales kichwas: una lectura desde el Tinkuy”; Pablo Rodríguez con “Encuentro de ritmos tradicionales ecuatorianos con distorsiones del mundo”; Delfina Magnoni con “Música, paisaje sonoro y relaciones de alteridad: experiencias compartidas con los Napo Runa”.
En la Mesa 2 dedicada a Música e identidades en transformación estuvimos María Fernanda López Jaramillo con su ponencia “Hacer punk en el puerto o como me convertí en una sabandija de la 18. Breves aproximaciones a la movida under en Guayaqui, Ecuador”. Ignacio Espinosa con “Retando la reproducción de desigualdades: ‘la fiesta’ en Quito”. María Cecilia Picech con “Yo soy la Escuelita, el futuro, la esperanza de mi vida: el Hip-Hop como ‘palanca’ personal y colectiva de jóvenes en Quito”. Y estuve yo con la ponencia: “Cuatro casos de estudio sobre la figura de la mujer en la música tropical entre los años 40 y 60”. Nuestra mesa a pesar de que parecía que los temas no se tocaban, llegaron a estar más interconectados de lo que realmente parecía. En lo personal sentí que como grupo nos integramos muy bien y cuando se abrió el espacio para el debate llegamos a conclusiones similares a pesar de la diversidad de los tópicos tratados. Fue para mí un verdadero honor haber compartido con tan excelentes investigadores y haber conocido a María Fernanda quien es mi colega en la Universidad de las Artes y trabajó un tópico que yo había abordado el semestre pasado como lo era el punk como fenómeno social, político y cultural.

 Los miembros de la mesa 2, de izquierda a derecha: Ignacio Espinosa, María Fernanda López Jaramillo, María Cecilia Picech y yo. 

El congreso estuvo excelente, tanto así, que no me quise perder ni un momento de las actividades y conferencias que habían a lo largo del evento. Esto fue negativo en cuanto a mis intereses de conocer la ciudad, pues dediqué tiempo a trasladarme en la Ecovía e incluso realicé el trayecto Terminal Río Coca  hasta la Terminal de Quitumbe. Tardé casi tres horas en trasladarme por transporte público (Ecovía) porque era viernes 6:00 pm de la tarde. Llegué a Quitumbe a las 9:00 pm justo para comprar el último boleto que salía para Guayaquil a las 9:30 pm, llegando a Gye a las 5:30 am.
Descubrí que Mixtura’17 era el primer evento con esas características que realizaban los organizadores, al parecer, anteriormente habían hecho ‘mixturitas’, eventos pequeños pero le auguro un éxito y una proyección contundente en los próximos años.



 Este perro me lo topé varias veces por la Universidad San Francisco, realmente habían dos iguales. Han sido los perros más grandes que he visto hasta ahora, no se aprecia el tamaño en la foto, pero aquí lo dejo como recuerdo.
 

No hay comentarios: